2. El Ayuno y su Sabiduría

June 24, 2013 in La Última Religión Divina ISLAM

El ayuno es un tipo de adoración que consiste en abstenerse de injerir comida, bebida, y de tener relaciones sexuales entre el alba y la puesta del sol. Esta práctica de adoración se lleva a cabo una vez al año durante el mes lunar de Ramadhán (entre 29 y 30 días).

El ayuno perfecciona nuestro nivel moral entrenándonos a la paciencia, al auto-control y a mantenernos alejados de los deseos carnales –todas ellas cualidades que deben prevalecer en la vida del ser humano. Es un escudo que protege nuestra dignidad y nuestro honor de la gula y de la concupiscencia, al tiempo que fortalece virtudes tales como la paciencia, la determinación, la perseverancia y la conformidad. El hecho de experimentar durante un mes la necesidad de comer, de beber y de relacionarnos sexualmente, nos hacer valorar todos estos bienes de los que durante 11 meses disfrutamos a nuestra conveniencia, olvidándonos muchas veces de agradecer a nuestro Señor Su generosidad sin límite.

Así, pues, el ayuno nos lleva al agradecimiento y también a la misericordia, ya que a través de él comprendemos mejor el sufrimiento y el dolor de aquellos que viven en un ayuno constante y obligado. Por ello, el ayuno es la mejor medicina para curar el egoísmo y la envidia, y hacernos entender la importancia de la solidaridad social.

No es, pues, de extrañar que el ayuno sea una práctica obligatoria, y no sólo para la Nación Musulmana, sino también para las que le precedieron. Allah Todopoderoso ha dicho en el Qur’an:

“¿Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)!” (Al Baqara, 2:183)

Para que el ayuno tenga una verdadera efectividad espiritual, debemos alejarnos de las acciones erróneas y de los actos impíos tales como calumniar, mentir, difamar, perder el tiempo en conversaciones vanas, pelear, maldecir y cualquier otro acto impropio de un creyente. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le de la paz) recomendaba al creyente que ayunaba mostrar paz en su rostro ante cualquier eventualidad. De esta manera, la persona que ayuna se aleja de la descortesía.

Al mismo tiempo, el ayuno mejora la salud y hace a la persona más activa. Podemos observar este fenómeno en los árboles. Cuando llega el invierno pierden sus hojas y no necesitan que sus raíces tomen agua de la tierra hasta que llega la primavera y con ella el deshielo o las lluvias. Después de todos esos meses de ayuno, se llenan de flores y después de frutos. Incluso los minerales necesitan ayunar. Motores y máquinas de todo tipo necesitan descansar después de un prolongado periodo de trabajo. Ese descanso les permite recuperar la fuerza y la elasticidad primeras.

La comunidad médica ha comentado al respecto que ayunar menos de 30 días no es efectivo, de la misma forma que ayunar más de 40 días convertiría el ayuno en un hábito y el cuerpo no se beneficiaría de esa alternancia entre comer y ayunar. Hoy, muchas de las enfermedades crónicas se curan con ayunos cuya duración depende del estado del enfermo.[1] El ayuno también ayuda a mantener la salud mental y espiritual.

No debemos olvidar que el ayuno no tiene por objeto torturar al cuerpo y mantenerlo durante un prolongado periodo de tiempo bajo condiciones extremas. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le de la paz) recomendaba (de hecho es incorrecto no hacerlo) comer antes de que entrase el tiempo del ayuno por la mañana (sahur), y a apresurarse a romperlo cuando entraba el tiempo antes de la puesta del sol (iftar).[2]

Por ello, el verdadero objetivo del ayuno es cumplir con las obligaciones adquiridas al convertirnos en siervos de Allah, domar el yo carnal y alcanzar pureza interior, conformando, así, una sociedad limpia con la que Allah estará satisfecho y a la que otorgará, sin duda, Su favor.



[1].      Prof. Dr. M. Hamidullah, Introducción al Islam, pag. 104.

 

[2].      Bujari, Savm, 45; Muslim, Siyâm, 48; Tirmidhi, Savm, 17/708.