2. Hombre y Religión

June 24, 2013 in La Última Religión Divina ISLAM

La religión se encarga de transmitir al hombre la información del Creador necesaria para vivir sin conflictos en esta vida y en la Otra. La religión provee al hombre con ciertas normas de manera que pueda vivir sin hacer daño a nadie. Le suministra derechos y obligaciones para atravesar esta existencia en paz y asegurarse un lugar de honor en el Más Allá.

Allah Todopoderoso ha creado numerosos seres en el Universo; sin embargo, el hombre ocupa un lugar muy especial entre ellos. Los seres humanos han recibido innumerables capacidades que otras criaturas no poseen, tales como la inteligencia, la voluntad, la sabiduría, la comprensión y la maestría. No obstante, estas capacidades son como una espada de doble filo. Si se utiliza su lado positivo, se alcanza un orden equilibrado, fortuna y abundancia para toda la humanidad. Pero si se utiliza su lado negativo, surge la anarquía y las terribles consecuencias que la acompañan. Dominará la crueldad y se producirán inacabables guerras. Para dirigir esas capacidades humanas de la forma adecuada hace falta otro poder. Este poder es la verdadera religión. Pero no deberíamos olvidar que Allah no necesita nuestra piedad, ni nuestras prácticas religiosas Le reportan ningún beneficio. Sin embargo, debemos obedecer las órdenes divinas no sólo para conseguir la salvación en la Otra Vida, sino también para ser felices en este mundo.[1]

De hecho, todas las religiones divinas afirman que el hombre fue creado para conocer a su Creador y adorarle.[2]

Los encargados de anunciar la religión a la gente son los profetas. Islam acepta a todos los profetas y la creencia en todos ellos es obligatoria para todo Musulmán. Según la creencia islámica hay complementariedad y continuación entre los profetas. Todos ellos han aceptado a los anteriores y anunciado a los que les seguirán.[3] Por lo tanto, quien acepta la profecía de Muhammad (que Allah le bendiga y le de la paz) acepta la profecía de todos los profetas anteriores a él. Hâtib bin Ebî Beltaa (que Allah esté satisfecho de él), cuando llevó la carta del Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le de la paz) al gobernador de Egipto (Muqawqis), le dijo:

“Te invitamos al Islam, la religión que Allah ha elegido para el hombre. Muhammad Mustafa (que Allah le bendiga y le de la paz) no sólo te invita a ti sino a toda la humanidad. Los cristianos fueron, de entre todos, los que más receptores se mostraron. De la misma forma que Musa (sobre él la paz) anunció a Isa (sobre él la paz), así mismo Isa anunció a Muhammad (que Allah le bendiga y le de la paz). Nuestro invitarte al Qur’an es como tu invitación a la Biblia a la gente de la Torah. Cada uno está obligado a seguir al profeta de su tiempo. Tú eres de los que han alcanzado el tiempo del profeta Muhammad (que Allah le bendiga y le de la paz); por lo tanto, al invitarte al Islam no te estamos alejando de la religión de Isa. Al contrario, te estamos invitando a que actúes según su profecía.”[4]

El Profesor Timothy Gianotti de la Universidad York de Toronto, después de acentuar el hecho de que no ignora su religión anterior –cristianismo- por haberse convertido al Islam, y de que su antigua religión fue como un estadio antes de llegar al Islam, explicó cómo Islam es una religión completa que cubre todos los objetivos del cristianismo: “El papel del Islam es transformar no sólo a un grupo específico de personas que adquieran gran valor ante los ojos de Allah, sino a toda la humanidad.”[5]

Uno de los hadices (dichos) del profeta Muhammad[6] (que Allah le bendiga y le de la paz) afirma que todos los profetas son hermanos. Este parentesco común nos indica que toda religión verdadera tiene los mismos principios fundamentales. En otras palabras, la religión verdadera afirma lo mismo desde el primer profeta hasta el último en lo que se refiere a la creencia y los valores morales básicos, ya que en lo referente a los métodos de adoración y normas legales ha podido haber cambios.[7]

Dado que sólo puede haber una religión verdadera, es muy normal observar similitudes entre las religiones divinas. Por ejemplo, Islam ordena hacer la salah, y en la Biblia los siguientes versículos mencionan las normas de la salah:

“Ven, adoremos e inclinémonos; arrodillémonos ante Yahweh, nuestro Hacedor,” (Salmos, 95:6)

“Y Musa y Harun cayeron postrados.” (Números 16:20-22)

“Musa se postró en el suelo en adoración.” (Exodo, 34:8)

“Jesús cayó postrado… y oró.” (Mateo. 26:39)

“Cuando los discípulos oyeron eso, cayeron postrados…” (Mateo, 17:6)



[1].      Prof. Dr. M.S.R. al-Bûti, Islamic Creed (Islam Akaidi), pag. 71-76.

 

[2].      Exodo, 20/2-3; Deuteronomio, 6/4-5; Mateo, 4/10; Hechos, 17/26-28; El Noble Qur’an: Adh-Dhariyat (Los que levantan un torbellino), 51:56.

 

[3].      Prof. Dr. Ö. F. Harman, Artículo: “Islam”, Diyanet Islam Ansiklopedisi Enciclopedia del Islam (República de Turquía, Ministerio de Asuntos Religiosos) Estambul 2001, XXIII, 4.

 

[4].      Ver Ibn-i Kazir, al-Bidaya, IV, 266-276 donde se encuentra completo el largo texto que da cuenta de la discusión entre Hâtib y Muqawqis.

 

[5].      Ahmad Böken – Ayhan Eryiğit, Yeni Hayatlar (New Lives), I, pag.15.

 

[6].      Nuestro Maestro el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le de la paz) dijo: “Soy para el Hijo de Mariam el más próximo de todos los seres. Los Profetas son hermanos cuyos padres son uno y cuyas madres son diferentes. No hay profeta entre mí y él.” (Bujari, Anbiya, 48; Muslim, Fadail, 145)

 

[7].      Prof. Dr. Ö. F. Harman, Artículo: “Islam”, Diyanet Islam Ansiklopedisi Enciclopedia del Islam (República de Turquía, Ministerio de Asuntos Religiosos) Estambul 2001, XXIII, 3.